RESIDENCIAL SAN FELIPE – I ETAPA

CIRIANI Enrique
1964
IDENTIDAD

NOMBRE ACTUAL:
Residencial San Felipe - I Etapa

PROPIETARIO:
Estado

DIRECCIÓN:
Av. Gregorio Escobedo, Av. Sánchez Carrión, Av. Punta del Este, Av. Salaverry y Ca. Huiracocha, Jesús María, Lima, Perú

DISTRITO:
Jesús María

CIUDAD:
Lima

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ÁREA DEL TERRENO:
220,000 m2

ÁREA CONSTRUIDA:
6,360 m2

ARQUITECTO(S):
CIRIANI Enrique

AÑO(S):
1964

FILIACIÓN CULTURAL:
Moderno

USO:
Vivienda social

ESTADO DE PROTECCIÓN:
No cuenta con estado de protección

DESCRIPCIÓN

“La clase media, por muchos años ha sido presa del especulador, ha sido la eterna inquilina; la clase media que tiene que presentarse bien a su lugar de trabajo, que tiene que mantener un nivel decoroso de vida, veía sin embargo, cerradas herméticamente las puertas de la propiedad, puesto que sólo podía obtenerla en un mercado, donde la especulación muchas veces elevaba desmesuradamente los precios. 

En el caso actual creamos 1,600 familias propietarias, sumadas a las muchas que ya hemos establecido y estas propiedades, aunque no son las menos costosas, porque como podemos verlo podrían albergar a cualquier estrato exigente de la sociedad, pueden adquirirse sin embargo en condiciones realmente excepcionales. La cuota inicial importa tan sólo el 13 ó el 14 por ciento del valor de cada vivienda. Quiere decir que la hipoteca consiste en un préstamo de 87%, préstamo del cual el 75% -las tres cuartas partes-, lo hace el Banco Central Hipotecario y a veinte años de plazo”. 

“Esta es la forma de abrir “a la clase media y al pueblo las puertas de la propiedad; propiedad que por cierto no es una dádiva, pero que tampoco es un privilegio; propiedad que habrá de adquirir tras un largo esfuerzo y muchos sacrificios, pero propiedad honrosamente ganada por un pueblo que trabaja. 

La Junta Nacional de la Vivienda ha logrado un milagro de captación. Por cada sol que ha tenido en el presupuesto, no tiene menos de diez soles de obra realizada, y, seguramente, en esto todavía me quedo corto. La Junta ha tenido la paciente labor de tocar todas las puertas; las puertas de los seguros privados, las puertas de los seguros sociales, las puertas de las mutuales, del Banco de Vivienda, del Banco Hipotecario y hasta de la Caja Fiscal, pudiendo yo decir con orgullo que ha sido la Caja Fiscal la que menos dinero ha puesto en ésta y en las otras obras ejecutadas. 

Esta labor está, como toda labor nacional, por encima de los vaivenes de la lucha política. Aquí no hay discriminación política de ninguna clase; las viviendas que se abren no son para los amigos o para los correligionarios, son para todos los compatriotas que tengan necesidad de ellas y estén dispuestos a asumir las obligaciones que la propiedad implica. Para dar una muestra elocuente de lo que significa una conducta correcta y honesta, podríamos revisar la lista de los contratistas que trabajan en San Felipe; aquí están tirios y troyanos trabajando para el Perú y no para su partido. 

Este antecedente tan elocuente debe servirnos para secundar como un sólo hombre a estas instituciones a las que está ligada la suerte de la colectividad. Debe servirnos para crear un sentido de armonía y para aprovechar este momento luminoso en que miradas desde todos los países del mundo se dirigen al Perú para admirar y aplaudir su acción fecunda y armoniosa; se dirigen al país para destruir aquella conspiración que alguna vez nos perjudicó y nos perjudica todavía, cuando vienen agitadores a tomar vistas y películas de todo lo que es deprimente, para llevar una visión solamente del dolor y no de la esperanza, para ver a nuestro país con ojos pesimistas y no con la luz de la verdad sobre una Nación que despierta y que construye”. 

Párrafos tomados de la versión magnetofónica del discurso pronunciado por el Presidente de la República, Arquitecto Fernando Belaúnde Terry, al declarar inaugurado el primer grupo de viviendas del Conjunto Residencial San Felipe, en Lima. 

Esta primera etapa del conjunto habitacional San Felipe, constituye, a no dudado, un hito de suma importancia en la evolución del movimiento arquitectónico contemporáneo en el Perú. Lo constituye porque se trata de un conjunto que responde a una concepción nueva, distinta de la tan aplicada en unidades semejantes, que consistía en desplazar los volúmenes más o menos libremente en el terreno de suerte de producir un emplazamiento o composición que generara espacios entre los bloques, grandes o menores espacios libres, y todo ello dentro de una trama general homogénea con idea de espacio abierto y espacio cerrado; construcción y parque. 

Pero las soluciones más simples son enmendadas por la práctica y el uso, y el hombre, destino final de toda especulación creativa, dice su palabra y hace sentir su opinión con sus actitudes y con sus costumbres que detectan las estadísticas o capta la sensibilidad del proyectista. 

Las ciudades-jardín tienden a producir nostalgia del espacio urbano. Esta sentencia origina todo un giro en la arquitectura contemporánea. El bloque geométrico frío e impecable, suelto en un gran espacio libre tiende a rechazar al hombre ávido de calor e íntima protección. La placita, la calle, el pasaje; todos aquellos elementos de la vieja ciudad que fue superada como concepto general, están reactualizándose como detalles, pequeños valores atropellados en el cambio, sin haber aquilatado debidamente su profunda significancia. 

San Felipe está en esta escuela, desgraciadamente se trata de un proyecto cuyo proceso de maduración ha sido soslayado y su evolución orgánica en el resto del área destruida; entonces resulta desconcertante. Nada tiene que ver el conjunto inaugurado con el resto de las que se construyen actualmente. No son parientes ni conceptuales, ni de tratamiento arquitectónico siquiera; solo hay una remota relación volumétrica que no es suficiente para considerar al todo una estrecha familia. 

Pero volviendo a las cuatro torres, éstas resultan bien planteadas como primera unidad vecinal, con su vuelco simultáneo a un exterior abierto y a un interior cerrado, cívico, peatonal e íntimo. Cómo se reúnen las torres, cómo se juntan con los otros bloques en la arista, el tratamiento de unos y otros conformando unidad, la verticalidad de lo bajo y la horizontalidad de lo alto, todo esto es discutible, pero todo esto es falta que resulta menor conociendo las circunstancias y el apremio con el que se hizo. 

La idea es buena; es sólida; está bien concebida. Nos gusta a pesar de haberse avergonzado, al final, de su propio concreto, pintándola de colores coquetones. Sigue siendo maciza y viril. Notamos mucho la falta de una orgánica vinculación entre el segundo nivel de las torres y el nivel semejante comercial, en puente sobre el ágora, y que sirve de acceso a los departamentos dúplex de los bloques de 4 pisos. Es absurdo tener que bajar para volver a subir y viceversa, estas cosas el hombre no las acepta y en consecuencia no las hace. Pero valga el mérito y el saludo entusiasta que le damos a una Junta de la Vivienda que a más de promover construcciones para el pueblo, permite a los arquitectos hacer arquitectura y a la ciudad apreciarla.”

 

Fuente: REVISTA: Krutxaga, M. (1966). Presidente Belaunde inaugura Primera Etapa de San Felipe. El Arquitecto Peruano, 340, 28-38

 

“Al observar el esquema de planta de este conjunto no podemos dejar de remitirnos a los planteamientos de desarrollo central clásicos (Renacentistas). Si observamos con cierto detenimiento se puede apreciar el cuadrado central conformado por las cuatro torres principales de departamentos, las que está cruzadas por otras cuatro de menor altura, conformando una cruz griega, lo que produce una gran simetría. 

Encontramos los preceptos modernos como la calle sobrellevada, el uso de la calle como un canal por el cual fluye la circulación de los peatones a sus diferentes metras y, por supuesto, el lenguaje empleado en las fachadas.

En los edificios de cuatro pisos se puede vislumbrar mejor una relación con la obra de Le Corbusier. Tenemos el uso de la doble altura que se traslada del interior al exterior confinado, vinculando de esta manera la zona de estar con los dormitorios. Es importante recalcar además la inscripción de este conjunto en los moldes urbanísticos que propugnó la modernidad.”

 

Fuente: REVISTA: La arquitectura moderna en el Perú y Le Corbusier. (1988). DAU, 4, 84

 

“Este conjunto fue diseñado sobre 220, 000 m2, albergando aproximadamente 616 unidades de vivienda. Hay 56 viviendas por edificio de  15 pisos; 11 edificios de vivienda que ocupan 35, 000 m2 de área construida. 

Existe en el conjunto un gran espacio central, definido por edificios de diferentes alturas, siendo cuatro de ellas torres, organizadas en planta en forma de cruz, constituyendo un elemento arquitectónico unitario. 

Esta etapa está constituida por: 4 torres de 12 niveles de vivienda, con un hall a doble altura en el primer piso; 16 viviendas dúplex y 9 flats unifamiliares. 

Las torres están estructuradas por medio de placas que son elementos rígidos, las que constituyen los ejes del edificio. Esta construcción remata con un friso de concreto expuesto. 

Las viviendas dúplex hacen uso, en su expresión formal, de fuertes elementos verticales, como son la doble altura y la integración de ventanas de dos niveles en un solo elemento angosto, se combina además el concreto, la madera y las blancas superficies cerradas.”

 

Fuente: TRABAJO DE INVESTIGACIÓN: Beltrán L., Higa M. y López G. (1980). La arquitectura en el Perú desde 1950 (pp. 249-251). Lima: Universidad Nacional de Ingeniería-Programa Académico de Arquitectura, Urbanismo y Artes

 

“Hacia 1962 la Junta Nacional de Vivienda decide proyectar un conjunto residencial de alta densidad en el terreno que pertenecía al Hipódromo San Felipe el cual había sido trasladado a Monterrico. De las 37 hectáreas originales que le fueron cedidos, 10 hectáreas fueron entregadas al programa de vivienda para las Fuerzas Armadas y 1 hectárea para la Sociedad Central Japonesa, la cual fue absorbida por el conjunto. La esquina del extremo oeste del terreno está  conformada por el cruce de dos avenidas importantes, la Av. Gregorio. Escobedo (antes Ortiz de Zevallos) y la Av. Sánchez Cerro (antes Pershing). Las otras vías perimetrales son de baja intensidad, calle Punta del Este (inconclusa) y Huiracocha. En un contexto mayor, la Av. Gregorio Escobedo es paralela a la Av. Brasil (hacia el oeste) y a la Av. Felipe Santiago Salaverry (hacia el este) que son a su vez vías perimetrales del límite distrital de Jesús María y pertenecen a la red viaria metropolitana de primer orden las cuales llegan perpendiculares al mar. El manzaneo rectangular de baja densidad (2 y 3 pisos), inserto de estas grandes avenidas, se desarrolla en forma homogénea salvo algunas áreas de reajuste del encuentro de tramas orientadas distintamente que se puede notar hacia el norte de la av. Salaverry, las paralelas del damero son originadas por la costa del Océano Pacifico, (promedio de distancia desde la av. Sánchez Cerro al mar: 18 cuadras hacia el sur). Ciriani diseña la primera etapa en 1963, el resto del conjunto tiene diferentes autorías: Bernuy, Smirnoff, Páez, Crousse y Páez, Vásquez y Ramírez.”

 

Fuente: TRABAJO DE INVESTIGACION: Palomino, C. (2009). Henri Ciriani “Residencial San Felipe: La Calle Aérea” (p. 134) . Cuenca: Universidad de Cuenca – Facultad de Arquitectura y Urbanismo

 

“Ciriani emplaza el edificio tomando perpendiculares a cada una de las avenidas principales que conforman la esquina más notoria y regular (rectangular), donde dispone una cruz griega o cruz cuadrada cuyos brazos tocan los límites perimetrales, el planteamiento cartesiano resuena por su ortogonalidad potenciando el damero de su entorno más cercano, el origen o centro de la cruz, llamado el ágora, conforma el espacio principal rodeado por cuatro torres de 14 niveles cada una, los brazos de dicha cruz contienen volúmenes, de 4 niveles y de 2 niveles en sus extremos. Córdova coincide que el rigor geométrico del planteamiento genera un orden y unidad de gran abstracción, que logra su estado más elevado en el ágora.”

 

Fuente: TRABAJO DE INVESTIGACION: Palomino, C. (2009). Henri Ciriani “Residencial San Felipe: La Calle Aérea” (p. 140) . Cuenca: Universidad de Cuenca – Facultad de Arquitectura y Urbanismo

 

“Ubicado en los terrenos del antiguo hipódromo, sobre un área rodeada de amplios espacios verdes y de urbanizaciones en proceso de consolidación. El conjunto, con un total de 1599 departamentos, se construyó en dos etapas: la primera cerca de la intersección de dos importantes avenidas (Gregorio Escobedo y Pershing). La planta, en forma de cruz griega está formada por tres tipos de volúmenes que albergan unidades seriadas de dos pisos, vivienda dúplex en cuatro pisos con calle corredor y 4 torres de 18 [14 pisos] pisos rodeando una gran plaza central. La segunda etapa, cerca de la avenida Huiracocha, contiene torres y edificios dispersos así como una zona comercial en el centro. 

Proyectistas: 1ª etapa: Enrique Ciriani

2ª etapa: Ramírez, Smirnoff, Crousse, Páez, Vásquez. 

Fecha de término: 1ª etapa: 1962 [la fecha real es 1966]

2ª etapa: 1965”

 

Fuente: REVISTA: Belaúnde, P., Ruiz, M., Seminario, P. (2004). Estudio de los conjuntos habitacionales en Lima (1949-1989). DAU, 5, 122

 

“La Residencial es una isla de paz en el distrito de Jesús María. A cuarenta años de su construcción, enclavada en una ciudad congestionada, bulliciosa y cada vez más conflictiva, se valora cada vez más la decisión de entonces, que permite a 1600 familias de la clase media, distribuidas en 33 edificios, gozar de una alta calidad de vida no solo habitando una vivienda digna, sino también disfrutando de los servicios indispensables que la complementan, de áreas verdes arboladas y generosas que la acercan a la naturaleza y, libre de tránsito vehicular interno, sin padecer ruido cercano ni atmósfera contaminante inmediata. 

A diferencia de las unidades vecinales que la precedieron, solucionadas con densidad media a base de edificios de vivienda de 4 ó 5 niveles, el diseño de la Residencial San Felipe apostó por un mejor aprovechamiento del terreno con edificios de mayor altura, la mayoría de ellos de 15 pisos. Pero como en aquellas unidades, acompañando la vivienda con los servicios indispensables, adecuados a la magnitud de su población: 

a) un centro comercial, bancario y de abastecimiento que, sin embargo se extiende, infiltrándose en todo el conjunto con locales menores de muy diversos rubros, ubicados en el primer nivel de los edificios habitacionales; 

b) un centro de educación primaria y secundaria, y tres locales para la educación inicial, estratégicamente ubicados con relación a las viviendas; y 

c) servicio religioso atendido en un templo católico y en instalaciones parroquiales que incluyen un velatorio. Los servicios asistenciales y culturales han sido asumidos por el centro japonés mencionado anteriormente, pero hay que decir que éstos, prestados en una bien instalada clínica y en un concurrido centro de actividades culturales, que incluye un gran teatro de mil butacas, sirven más allá de la Residencial San Felipe a toda la vecindad del distrito y aún de la ciudad misma. Además, una dependencia del gobierno central y por tanto, de alcance nacional, el CONSUCODE2, ocupa un edificio en el centro principal de servicios. 

Los edificios de viviendas

No se requiere mucho sentido de observación para notar dos concepciones diferentes en el diseño de los edificios habitacionales. El conjunto de 4 torres de la llamada “primera etapa”, ubicado en el extremo oeste, en la esquina de las avenidas Sánchez Carrión (Pershing) y Gregorio Escobedo, es una. La otra es la que corresponde al resto de la unidad, 29 edificios de tres diversos tipos diseminados más libremente en el área de jardines. 

La primera etapa

Se caracteriza por obedecer a un diseño geométricamente determinado cuya rigidez le otorga una gran unidad y una evidente autonomía. En las cuatro esquinas de un cuadrado de 75 x 75 metros están ubicadas las cuatro torres de 14 pisos que dejan un espacio en cruz cuya parte central resulta una plazuela de unos 25 por 50 metros denominada Ágora, cuyos lados menores alojan locales comerciales en dos niveles. Por fuera, entre las dos torres de cada uno de los cuatro lados, se alinean, alejándose del Ágora, dos parejas de volúmenes de 4 pisos y, a continuación, uno de dos. Estos cuatro grupos blancos que apuntan a los cuatro puntos cardinales y alojan casas tipo dúplex, constituyen una suerte de basamento del conjunto. Las torres tienen en cada nivel cuatro departamentos de 3 dormitorios de acertado diseño, cuyo acceso, sin embargo, resulta especial. Con el objeto de abaratar costos disminuyendo las paradas de ascensor, el diseñador, arquitecto Enrique Ciriani3, concibió la idea de reducirlas a la mitad definiéndolas solo cada dos pisos pero a niveles intermedios con respecto al de los departamentos de modo que, desde el hall de ascensores se suba media escalera a cuatro departamentos y se baje otra media a otros cuatro. El ahorro fue efectivo aunque a costa de una mayor área de circulaciones. 

Dos factores que más bien contribuyeron a encarecer este grupo fueron la dotación de estacionamientos en un amplio sótano y la solución estructural. La concepción arquitectónica implicaba en cada departamento un volado de tres metros en sus dos frentes, a partir de una fuerte estructura interior de placas gruesas de concreto en forma de H, solución que facilitó una expresión de fachada con ventanas corridas sin interrupción, entre bandas de concreto visto, al tiempo de producir una sensación notable de ligereza. La belleza de las torres, apoyadas cada una en su hall de doble altura, ha resistido exitosamente al tiempo, en cambio los volúmenes bajos han sufrido algunas alteraciones sobre todo en el color, mientras los espacios comerciales del Ágora han fracasado por su ubicación poco visible, fuera de las circulaciones generales.”

 

Fuente: REVISTA: Córdova, A. (2008). Elogio de la Residencial San Felipe. Puente, 9

 

 

 

 

 

EVALUACIÓN

USO ACTUAL:
Vivienda

ESTADO DE CONSERVACIÓN:
Bueno

INTERVENCIONES:
Modificación
Mantenimiento

SISTEMA ESTRUCTURAL:
pórticos

AMENAZA DE DESTRUCCIÓN:
No

IMAGEN ACTUAL